Posts Tagged ‘pelis reguleras’

En un país multicolor

8 marzo, 2013

La semana pasada (o hace dos, no lo recuerdo), Tommy Wirkola estrenó en nuestras pantallas su cachonda versión del cuento de Hansel & Gretel, producida por dos astros del humor contemporáneo como son Will Ferrell y Adam McKay, y con una insultante cantidad de sangre, frases célebres, risas y violencia… de género. De género y de género, no olvidemos que durante noventa minutos los dos huérfanos hostian sin contemplaciones a todas las brujas que se encuentran.

La película de Wirkola recogía el testigo de Van Helsing, el imposible intento del director de la maravillosa G.I.Joe por modernizar al mítico cazador de vampiros, pero con un centrifugado a velocidad absurda. Y esas revoluciones, al cuento le han sentado de fábula.

H&G huía de los colores chillones con los que Burton mató sus adaptaciones de Dahl y Carroll, aunque tampoco hubiera tenido ningún sentido en una propuesta que juega a ser oscura, comiquera adulta.

Ahora llega el turno de retomar un icono como El Mago de Oz, la impepinable obra de Victor Fleming de 1939, que ya tuvo una secuela “oscura” a mediados de los ochenta, dirigida por Walter Murch  (¡¡y con diecinueve guionistas acreditados!!), cuando Disney se volcó en producciones memorables que no contaron con el apoyo del público (El dragón del lago de fuego, El abismo negro) ni de la crítica.

En las antípodas de ese tono negruzco, Sam Raimi se mete de lleno en el mundo de las maravillas y, tras un primer acto francamente hermoso, la película aterriza a todo color, perdiendo de forma automática el encanto de la apertura. A partir de ahí, lo de siempre: plantas gigantes, ropa chillona, enanos bailongos, monos voladores y muñecas de porcelana.

No sé si durante el rodaje hubo que retocar diálogos y desarrollo, porque el nivel del guión que firman a cuatro manos, atención, Mitchell Kapner (Romeo debe morir, Inmersión letal 2) y David Lindsay-Abaire (El origen de los guardianes, Corazón de tinta), es un estofado de difícil digestión. Cuando las bromas de James Franco (James Franco) tienen un picantón doble sentido, choca al tratarse de una producción familiar (Disney), pero por momentos uno llega a disfrutar del desenfado y el fuera complejos. Es una lástima que acto seguido, según la situación, se muestre profundamente acomplejada, sobre todo por parte de un elenco que tiene cara de no saber dónde se han metido ni hacia dónde demonios se dirigen.

Los efectos especiales, básicamente todo lo que rodea a los actores, son tan espectaculares como repetitivos, sin ofrecer nada que no hayamos visto antes en Charlie y la fábrica de chocolate o Alicia en el país de las Maravillas, quedándose corta a la altura de películas más recientes y con mejor factura, como La vida de Pi.

Es imposible no sentir un cosquilleo al ver a la bruja mala planear sobre su escoba, gritando como una psicópata, enverdecida y enardecida, pero tampoco es posible disfrutar de sus trastadas, porque básicamente, se limita a disparar rayos láser.

Oz, un mundo de fantasía, podría haber sido una mejor película si al menos se hubieran molestado en inventar un nuevo mundo y no ha reciclar decorados, ropas y salvapantallas de productos similares.

OZ

La noche más oscura

22 junio, 2012

Justo cuando pensábamos que Spider-Man 3 humillaba a los fans del entrañable personaje con una película mezquina que se alejaba del universo superheróico y se aproximaba al esperpento, va Columbia Pictures y reinicia las aventuras del hombre araña con la peor película posible.

Vale que la tercera salió mal, que incluía un número musical absurdo y grotesco y que los personajes y sus actores estaban descarrilados, pero las cosas pueden arreglarse si pones esfuerzo y cariño en el intento. Por desgracia, en Hollywood de cariño no entienden demasiado y menos aún en superproducciones de este tipo, pero aún sin confiar demasiado en esta nueva versión, si esperábamos algo de diversión y buenas vibraciones en El asombroso Spider-Man, una película que decepciona desde la primera secuencia.

Los fans del personaje (casi todo el Planeta Tierra) conocen de sobra sus orígenes, su familia y su entorno, y dar otra vuelta de tuerca tan innecesaria como la que ofrece James Vanderbilt para tratar de dar un mayor calado emocional a la historia y terminar donde siempre termina el hombre araña no parecía necesario, y la dirección de Marc Webb, impersonal y anodina, tampoco ayuda.

Andrew Garfield está bien como Peter Parker tímido y tonto, pero nada torpe viendo como domina el skate. Emma Stone y su voz de cazallera mayor del reino del celuloide siempre es un plus allá donde esté y… para de contar. Ni Martin Sheen ni Sally Field resultan unos tíos Parker entrañables ni Rhys Ifans puede evitar parecer estar a punto de descojonarse en cada toma. De hecho, Martin Sheen recuerda a su hijo Charlie en Scary Movie o Hot Shots.

Sorprende -para mal, como casi todas las sorpresas del film- que el 90% de la película se desarrolle por la noche y apenas haya un enfrentamiento de Spidey a pleno sol, por no hablar del inevitable momento entre los gruistas de la ciudad o los ridículos insertos en los rostros de los agentes de policía contaminados en el momento de la descontaminación. Y que en la película siempre sea de noche no significa que la película sea más oscura, demonios.

Es una pena que el tono del film se aproxime más al de Crepúsculo o Los juegos del hambre y termine tan alejada de los habituales superespectáculos Marvel, porque aunque a veces no acierten del todo, al menos se dejan la piel intentándolo. En resumen, que El asombroso Spider-Man de asombroso tiene tanto de oscura como Luces Rojas de lynchiana

La vida eterna no es bella

13 mayo, 2012

Sombras Tenebrosas, la esperada nueva película de Tim Burton, es un descalabro de gran calibre que juega con muy pocas bazas para no sucumbir en la cartelera actual, llena de mongolidades monstruosas –Battleship, Los juegos del hambre-, blockbusters anticipados y llenos de gloria –Los Vengadores-, secuelas buenas –Rec3-, secuelas no tan buenas-American Pie: el reencuentro– y también películas estupendas –Take Shelter, Alps-, pero claro, se trata del director de Big Fish y Alicia en el país de las Maravillas, así que el público la espera con ganas y seguro que todos están dispuestos a aplaudir las cucamonas de Johnny Depp y compañía.

Pues debéis saber que las cucamonas y los chistes de Sombras Tenebrosas parecen sacados de una producción de José Frade, que al tratarse de la adaptación de un culebrón sobrenatural todo el elenco ha seguido las directrices de un tipo tan listo como Burton y sobreactuan -sin gracia- tanto como en aquel horrible folletín rosa, El Ilusionista, que es por desgracia, la película a la que más se aproxima lo nuevo de Tim Burton, por el tono indeciso, por las intenciones nada claras y por tratar de hacer de su impotencia una virtud comodín. Pero a mí no me la cuelas, amigo.

Los actores están todos mal y aportan cero a la trama, mucho más confusa de lo que debería puesto que es de una simpleza que abruma, y entran y salen y fuman y/o beben según la habitación en la que se encuentren, para después no volver a aparecer hasta que le convenga al director. Un momento clave de este aspecto es la escena en la que despachan a uno de los personajes, una escena que podría haber tenido gracia porque dentro del contexto culebrero tiene todo el sentido -y la gracia- del mundo, pero en una aburrida película que no sabe que tiene entre manos algo supuestamente divertido parece otra demostración de la carencia de recursos que presenta el film.

Las gracietas de Barnabás no tienen chispa ni se las cree nadie, probablemente el propio Depp tampoco, y el guión de Seth Grahame-Smith también tiene parte importante de la culpa. De hecho tiene tanta culpa que ahora tengo miedo a lo que estas dos lumbreras le hayan dejado hacer a Timur Bermambetov con el guión de Abraham Lincoln: Cazador de Vampiros, que hace unos meses era poco menos que una apuesta segura a candidato a blockbuster del año.

Y las chicas, ay las chicas. Michelle Pfeiffer se pasa media peli de pie en una escalera y la otra media sentada en una silla, la pequeña Chloë Grace Moretz empieza a explotar su sexualidad -o sensualidad, no sé, TIENE QUINCE AÑOS- en un papel donde todo vale y termina aburriendo y cayendo mal, Helena Bonham Carter ya no se parece a Marla porque se parece más a Pipi la de Gran Hermano, Eva Green no es Jim Carrey y se pasa de ridícula en sus desfases y atención, Alice Cooper hace el ridículo  formando parte de esta broma idiota en una de las escenas más sonrojantes, dignas de una secuela de la saga Casper directa a televisión.

Que sirva el cartel que coloco debajo de este texto para destacar lo único verdaderamente hermoso de esta aburrida película tan olvidable.

Mi crítica en cines.com/

Vuelve el calvo de la lotería de las hostias

20 abril, 2012

La variopinta filmografía de Boaz Yakin sirve para hacerse una idea de los aciertos y los fallos de una película como Safe. Entre sus títulos como guionista destacan películas del calibre de El Principiante o aquella aproximación al personaje de la Marvel, El Castigador –entonces El Vengador– que protagonizó a finales de los ochenta Dolph Lundgren, pero también se encargó de los ¿textos? de Dirty Dancing 2 o de dirigir Niñera a la fuerza.

Si observamos con atención, veremos que sus aciertos son, en realidad, dos libretos más simples que el mecanismo de un botijo, dos guiones de películas de serie b –a pesar de Eastwood- que, ojo, ya no se dejan ver desde hace tiempo y que forman parte de un estilo de cine de acción que echamos de menos.

Pues para devolvernos a los hits de venganzas imposibles, hostiones como panes y mínimos diálogos construidos únicamente por réplicas matadoras –hay una especialmente graciosa que hace referencia al tamaño de los testículos del protagonista-, el director y guionista, con la ayuda de Lawrence Bender en la producción, nos mete de lleno en un fregado a tantas bandas que resulta demasiado estúpido perder el tiempo matizando. A grandes rasgos, Statham es un tipo con un pasado oscuro y violento al que arrebatan su vida y cuando decide poner fin a su calvario, se cruza en su camino una pequeña niña que ha escapado de las triadas y a la que también buscan unos mafiosos rusos y un puñado de policías corruptos. Y claro, decide ayudarla.

Safe recuerda a la inminente El hombre sin pasado, por la trama y los personajes, pero también por la peculiar forma de rodar saltos atravesando ventanas, y nos devuelve a la memoria aquel simpático Mercury Rising protagonizado por Bruce Willis y un niño autista. Y hay está su principal baza: acción bien filmada, que en ocasiones demuestra algo parecido a un estilo personal. Y un primer acto narrado a velocidad de serie de acción que puede cansar al espectador que espere un ritmo algo más pausado. No estamos hablando del –gracias a dios- cada vez más olvidado ritmo videoclipero gratuito que puso de moda Guy Ritchie, aquí lo que hay es un cliffhanger en el final de cada escena y un gran estruendo en el comienzo de la siguiente, algo, claro está, imposible de mantener durante hora y media. Giros de guión imposibles, ausencia de villano hasta que de repente aparece uno salido de la nada y secundarios con cero carisma son su mayor lastre.

El que busque en Safe algo más que evasión y alguna risotada cómplice –alguna no tanto- puede saltársela porque, sin llegar a los extremos de un Neveldine & Taylor, la esencia del film se parece mucho a la que estos dos zumbados impregnaron a sus dos Crank. Una película para pasar la tarde entretenido hasta que empiece el próximo Barça-Real Madrid.