Lejos y cerca

Voy a ser muy claro: los dos primeros discos de Suede no me gustan. No solo es que no me gusten, es que me caen jodidamente mal.

A principios de los noventa no pasé por el aro del glam de la nueva ola y solo me sacabas de mis Housemartins o de Doctor Explosion para flipar un poco con U2 o con Nirvana, pero no con el puñetero Dog Man Star.

Eso sería hasta pasado el ecuador de la década, momento en el que los de Brett Anderson publican Coming Up, una puñetera obra maestra donde no había ni un solo tema de relleno. De Trash a Saturday Night desfilaban, uno tras otro, hits construidos con bases macarras, sintes y melodías jueguetonas y divertidas que brillaban con el tono Anderson tocando techo.

Depués de eso, un disco lleno de músicas para anuncios de Cortefiel (Head Music) que no estaba del todo mal pero que terminaba empachando, y otro que ninguno recordamos demasiado.

Y de eso hace más de diez años, tiempo en el que Anderson ha editado un puñado  de discos en solitario de los que nunca quisimos saber demasiado, al igual que Bernard Butler, tío alque guardo en simpatía por haber colaborado con buenas gentes como The Libertines o The Cribs.

Pues este año, Suede ha vuelto a la alineación de Coming Up para volver a colocar un disco en las estanterías de las tiendas (The best of no cuenta), pero Bloodsports es algo más que un sacacuartos. O no es solo eso.

El disco devuelve a los británicos al sonido que nunca debieron abandonar, a los hits pegadizos y con pegada, (los seis primeros temas son seis misiles) y a la melodía más elemental. Temas como Barriers, Hit me o el impecable single It Starts And Ends With You parecen recién salidos de la máquina del tiempo.

Es cierto que los dos últimos cortes fallan por lentos, pero What Are You Not Telling Me? guarda un estribillo tan hermoso que vale por un tema entero. La mayor pega es que hayan elegido Faultlines para cerrarlo, el tema más flojo y desganado del disco.

Con un poco de trampa, manteniendo el mismo número de canciones, pero cambiando el orden de las dos o tres últimas, el sabor de boca sería mucho mejor.

Y eso que estamos hablando del mejor disco de Suede desde Coming Up y uno de los pocos trabajos de alguna banda de los noventa que hoy pueda trasladarnos a su época solamente con la música.

bldsports

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