Segundo disco, dos palabras malditas para todo el pop-rock de los últimos diez años, la era del hype. The Vaccines eran la enésima respuesta británica a The Strokes, los nuevos Arctic Monkeys, la reencarnación de The Libertines… al final, What did you expect from The Vaccines? era un disco normalito al que se le agradecía la escasa media hora de duración. Encadenaba temazos con otros temas que ansiaban serlo y se terminaba sin tener tiempo a crearse una opinión del disco. Eso sí, defendían el trabajo con un directo más que notable y acelerado.
Un año después, con la presión añadida de quien se sabe abanderado de la nueva ola -maldito NME- y con ganas de demostrar que son algo más que un hype, los ingleses presentan Come on age, un disco con tantas canciones como el anterior pero que parece durar mucho más a pesar de diferenciarse en solo cuatro minutos, y es que las canciones de menos de tres minutos de duración han pasado a la historia: si en su primer disco había hasta ocho temas de menos de tres minutos, ahora solo firman tres canciones con esa duración.
Lo que está claro es que el disco es mucho menos rabioso y más calmado que el debut, y que la banda parece alejarse de los himnos fáciles de berrear con una pinta de cerveza en la mano en favor de unas melodías más elaboradas y con mayor empaque. Algo que se apreciaba en el -desafortunado- primer single, No hope, tema que además abre el disco y que es una carta de presentación en toda regla con sus cuatro minutos de duración, casi el doble que cualquier single anterior de los ingleses.
Pero las dudas se esfuman en cuanto uno se mete en el segundo corte del disco, la brillante I always knew, con esas guitarras tan cercanas -y tan alejadas en su producción- al low-fi moderno actual. Sin duda, una de las mejores canciones de su carrera. Pero no la única: Teenage icon, el nuevo single, tiene los suficientes uuoohhs como para hacer bailar a sus primeros fans, al igual que Ghost town, otro tema directo al mentón pero con más oscuridad de la habitual, recordando por momentos a The Coral antes de perderse en el bosque de la mediocridad. All in vein reincide en el guitarreo de baja fidelidad y presenta una melodía dulce y melancólica, otro de los hits del disco. Y otro de los aciertos es Aftershave ocean, un tema que recuerda al power pop americano de los noventa, probablemente el disparo más certero del disco y la señal más clara de por dónde quieren tirar los chavales. Change of heart pt.2 es un tema que podría estar en su debut y luego ya están los temas más arriesgados, como Weirdo o el fantástico cierre con Lonely world, dos temas lentos y desiguales donde sale victorioso el último y donde recuerdan mucho a unos blur de entreguerras.
Gran trabajo de Ethan Johns -Ryan Adams, Kings of Leon, Rufus Wainwright- en la producción, arreglando lo justo y añadiendo matices al grupo.
En resumen, The Vaccines presentan un disco mucho más elaborado que su debut e igual de accesible, aunque un poco más exigente. Una sorpresa notable.
Etiquetas: Pop
