Fuera experimentos, remezclas y productores de R&B. The Hives vuelven a lo que mejor saben hacer: garage rock-punk para volverte loco y ensordecerte hasta dejar de escuchar la miseria diaria y dejar a un lado la experimentación de su anterior disco.
Lex Hives, su quinto trabajo, dura poco más de media hora que se reparte en una docena de canciones de las que la mitad no sobrepasan los dos minutos y medio, aunque no nos la cuelan con el inicial Come on!, que no deja de ser una intro y no una recuperación del arranque de infarto de Tyrannosaurus Hives, casi una bala de fogueo.
Pero tranquilos, que ya no fallan más tiros. Go right ahead es una carta de presentación inmejorable con lo que mejor saben hacer: riffs pegadizos y coros macarras de corte clásico. 1000 Answers ya la conocíamos del Fifa y es otro acelerado classic hive. Llegamos a las novedades puras y duras con la fantástica Wait a minute, puro punk pop de aires ochenteros con unos de los mejores coros del disco. Patrolling days es otra vibrante sucesión de versos acelerados encaminados a un estribillo rotundo y Take back the toys es el Hate to say… del álbum, que no es poco. La segunda voz berreando los coros es algo imparable. Without the money es una balada de esas desgarradoras de aires retro que tanto les gustan (Diabolic scheme) y que no llega ni a los dos minutos de duración. Y que nadie se pierda My time is coming, puro sesentas.
La espera ha sido larga y los cinco años que han pasado desde el elegante e irregular The Black and White Album apenas se amenizaron con el EP Tarred and Feathered. Ahora es el turno de Lex Hives, autoproducido y publicado bajo su sello, Disque Hives. Un estupendo disco que va directo al grano y sin tiempos muertos que podremos disfrutar en directo cuando pasen por aquí para alegrarnos las navidades.
