
Prepárate para horas de partidazos verticales
Toda la puta vida jugando a videojuegos futbolísticos. Toda la puta vida disfrutando de Sensible soccer, Actua soccer, Super Soccer, Striker, ISSs, Pros, Fifas, TIF… no había año ni sistema en el que me quedase sin lanzamiento futbolero.
Recuerdo con cariño el día en que mi hermano y yo salíamos a por cada nueva consola (etapa que abarcó Megadrive, SNES, 32X, Dreamcast, Game Cube y las dos primeras PS, además de portátiles), y uno de los primeros videojuegos tenía que ser balompédico. Momentazos los de Striker y su fútbol sala tróspido, o lo identificado que podías llegar a sentirte jugando con ficticios tipos italianos de pelo canoso en los ISS.
También recuerdo que existió un tiempo en el que las dos compañías punteras, Electronic Arts y Konami, perdieron el rumbo y, sobre todo, la magia. Dejamos de reconocer aquellos títulos pochos, que lucían más viejos y gastados que ediciones anteriores en máquinas inferiores, y fue cuando probamos otros remedios. Actua Soccer (el World League Basketball de los juegos de fútbol) fue un juego muy especial. Era especial porque la PS acababa de ver la luz y porque el equipo de fútbol de moda era Rumanía. Aquellos gráficos poligonales imposibles se movían con el suficiente estilo como para no decepcionarnos con aquel nuevo sistema de diversión que Sony acababa de colocar en las casas acompañado de un personaje tan icónico como efímero: no me digas que recuerdas al jodido Crash Bandicoot.

La mejor Rumanía que verás en tu puta vida
Bueno, el caso es que tras muchos años y consolas, la saga de Konami, de la que fui fatal hasta PES2, con la Cataluna de Ravoldi y Christanval entre otras gemas, perdió el mojo y hubo que cambiar de acera. Fifa supo, más o menos recuperar la esencia del deporte rey, pero no era algo nuevo para los que disfrutamos de sus primeros títulos en MegaDrive. Y ahí nos quedamos hasta que volvió el mosqueo.

Before Dreamteam
El año pasado Fifa 12 no terminó de convencerme. Probé el PES a ver si Konami había recuperado la magia que perdió por el camino, pero tampoco conseguía hacerme babear. Vale, seguimos con el Fifa pues y hagamos lo que podamos, pero no pidas que mi generación aprenda a jugar otra vez, porque me parece que no es justo ni necesario. Antes, cuando me iba a la cama, no veía el momento de encender la consola a primera hora de la mañana y abrazar el fútbol. Ahora solo podía pulsar Start, pausar el juego y secarme las lágrimas de impotencia. ¿Defender? ¿Regatear? Olvídalo, no se puede!!
Esperaba con ganas esta temporada de fútbol para ver si Konami, con sus licencias y sus estadios, recuperaba el trono. Y empecé con PES2013. Nada más ponerlo, en la pantalla del menú, Michel Teló como banda sonora: ZAS! en toda la boca.
Afortunadamente, los de Konami permiten eliminar canciones y añadir lo que tengas por la PS3, que en mi caso es mucho, y antes de empezar a jugar reemplazo la sección musical mierdera por algo mucho más cool. Ok, seguimos.
Champìons Leage, te quiero. La licencia brutal del torneo de torneos fue lo primero que degusté, no sin antes arrojar el mando contra la pared tras un par de lecciones de tutorial, a primera vista, simplísimas: era imposible ejecutar un movimiento tan sencillo como R2+derecha. Y con eso empezaba el mosqueo. Tras probar (y perder en cuartos) mi primera Champions, decidí que había llegado la hora de meterme de cabeza en el modo mánager.
Os juro que aguanté un par de temporadas, pero era imposible continuar con esa farsa. El mánager de PES2013 es la cosa más inútil, lenta y fea que podíamos imaginar. Además, olvídate de intentar fichar a otro jugador que no sea los que la máquina dice que te pueden interesar. Y olvídate de vender a Kakà. Tal y cómo estaban las cosas y echando un ojo a alguna de las miles de reviews de fifas y pros, probé con la competencia.
Y lo primero que debo decir es que los comentarios de Lama y González son tan rancios como el anuncio de Campofrío: eh, tíos, no queremos esa mierda caliente y maloliente en nuestros televisores. Lo segundo que debo decir es que, a la hora de jugar, sigue siendo tan frustrante como el anterior. Nada de regates, porteros que paran lo imposible, penalties que no hay dios quien se acostumbre, sprints inútiles… eso sí, el modo mánager tiene gracia.
La situación está complicada porque, como pasó hace un buen puñado de años, las dos compañías se han acomodado para vivir de rentas (empezando por los comentaristas, insisto), pero a diferencia de entonces, no hay ningún plan C.
Desde aquí sueño con una fusión entre los dos títulos, lleno de licencias, equipos y estadios, comentarios sensatos y respetuosos hechos desde el cariño y un modo mánager ejemplar. Si no pasa algo así creo que tendré que volver al PC Fútbol.
No me voy sin despedirme de los profesionales de la prensa especializada (tres cosas que casi han desaparecido) que no reparan en elogios en sus análisis de estos dos títulos, sobre todo en el de EA Sports: ojalá algún día tengáis los huevos de decir las cosas como realmente son.
Menuda puta mierda de panorama, menos mal que el NBA2k13 está ahí al lado de Sleeping Dogs y salvamos el año.